El sendero de la luz.

La luz llegaba cálida y jovial a mi torrente sanguíneo, renovando las células con informaciones traídas desde el cielo, recuerdos de niñez solar. Activaciones que compartir, ladridos olvidados en mustios jardines, florecen de nuevo en tierra sembrada por abonos del creador. Experimento y escribo, comparto lo que escucho en el latir de mi corazón, mi alma habla encontrando en el camino a la tuya y reúne los fragmentos perdidos que una vez nos unieron en un ser, lleno de amor infinito. Recordamos carátulas y palabras de la esencia, de la sabiduría, de la madre agua que riega el cosmos sin obstáculos que la frenen. El fuego fungido arde entonces relanzando la llama sobre la tierra que antes parecía agotarse, con fulgor y llena de júbilo aparece en raudos corceles.

El mar en calma, las velas son acariciadas por mi hermano el aire tras congratularme en paces con él. ¡Ay! ¿Cómo pude olvidarte? ¿cómo  no entendí tu llamada? tu soplo fuerte que me empujaba a frenar el paso y mirar adentro. Escorzos dibujaban las nubes a tu paso para señalar mi camino, enviabas tus señas en ellas, dibujabas gráciles perfiles sobre el tapiz azul de largos cabellos. Ahora remansas paz tras migrar semillas y peces en tierra bendita. Mama mía, mama Gaia, gran señora de cabellos caoba, de tez oscura, Chaxiraxi divina, corazón de oro, semblante salvaje lleno de ternura y decidida mirada. Conocedora de mundos internos lanza hacia mí la serpiente de tu llamado.

 

4 respuesta a “El sendero de la luz.”

    1. Muchas felicidades y que tengas mucho éxito en tú nuevo proyecto. Aunque sé que llevas caminando en el hace ya tiempo que tus experiencias y tu sabiduría nos alumbre y encontremos un nuevo despertar.

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