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Biodescodificándome

Llevaba una semana enfermo, hasta hace poco pensaba que no me podía poner malo y así era. Pero surgieron cosas y adopte la creencia del ego, este me susurraba, que al estar más desarrollado espiritualmente, los efectos de mis causas serían inminentes y para que aprendiera la lección esto fue así con lo que menos gusta. Un problema en el coche, un faro, un retrovisor. Retrasos en nuevos trabajos y lesiones musculares. Contratiempos que antes no pasaban. Analizaba los datos o pensamientos en el momento de los sucesos y “zas” bio emocional que te pego y ahí estaba la solución, tan clara como el origen.

Pero esta vez era diferente, no daba con el origen. ¿Tristeza? no tenía esa sensación, sin embargo estaba con una estabilidad y equilibrio emocional duradero, como nunca antes en mi vida. ¿Sería rabia o ira almacenada? Lo de fuera no me afectaba, ya no me guardaba las cosas y acumulaba una gran cantidad de rabia. Polvo y partículas a las que dar luz, que limpiar, expulsar. No salían las flemas y no soltaba sino agüilla, eso sí me costaba respirar, parecía asmático.

¿Pérdida de territorio o miedo a perderlo? Había renunciado a mi territorio, negocio, hacía un año por voluntad propia. Esperando encontrar en breve algo más sostenible con mi actual forma de sentir, de ser. Pero no se daba, quizás fuera arrepentimiento inconsciente, pero por otro lado me alegraba aún así de la decisión, era feliz, aunque carecía de un trabajo bien remunerado. Hacia otros, como cuidar a mi hijo, a mi madre, escribir, crear, me había reencontrado, sanado después de tantos años de estar engullido por la matrix. Y sin embargo en mi mejor momento emocional, tras hacer una desparasitación, desintoxicación alimentaria, hacer más deporte, bajar de peso y verme con diez años menos, zas en toda la boca.

No quería pasar por los antibióticos, sería tirar por la borda el trabajo anterior. Así que si no daba con la causa original, ¿cómo podía soltarla? Dejarla ir, sentirla, darle luz y seguir. Me reí, estaba en una encrucijada. Pasar por el aro de los antibióticos o quedarme otras tantas noches sin dormir respirando con dificultad.¡ Vaya dilema! Me causó más risa todavía y esta me hizo toser una flema. Por fin solté algo y es que la risa es el mejor remedio para la ira, el miedo, el arrepentimiento y soltar las penas o tristezas. ¡Ahí estaba la solución! Hice un ensayo de laboratorio y me conecté a youtube.

Pero aunque la pantalla de inicio estaba llena de 11:11, sonidos binaurales, las 10 mejores lecciones de Buda y sugerencias atractivas de este estilo, pulsé la tecla de búsqueda; tras poner el “Club de la Comedia” y zas. Tras media hora de risas no había hecho sino toser contundentemente y soltar muchísima porquería fuera. Me agoté, descanse un rato y almorcé. Me encontraba mejor  pero aún quedaba algún leve sonido al respirar. Así que a eso de las 1530 probé con otro ratito de risas y se fue, desapareció el silbato o acordeón que se me había encajado en las vías respiratorias, el cuerpo se soltó, la energía volvió a surgir en mí y con ella un nuevo aprendizaje que compartir.

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