Técnicas del Viaje Astral 1

Técnica del Globo y la Alfombra Voladora.

Túmbate en la cama, pon una almohada en tu cabeza y si lo necesitas otra debajo de las rodillas. Relaja todos los músculos del cuerpo empezando de los pies a la cabeza, toma el tiempo necesario para cada parte. Puedes si lo deseas contraer y relajar cada zona. Respira de forma pausada, centrando tu atención en cada grupo muscular. Cuando sientas que estás en un estado de calma comenzamos la técnica.

El Globo

Respira profundamente hinchando la barriga y soltando la mitad de aire que coges. Como si fueras llenando un globo. Haz así de siete a trece respiraciones, expandiendo tu estómago al inhalar y contrayéndose suavemente al exhalar. Esto te llenará de oxígeno y energía. Sigue ahora la respiración llevando el aire que tomas a los pies, luego a los gemelos, tras ellos llevarás el aire a los muslos.

Pasa ahora a inflar tus brazos, tu pecho, tu cuello, tu cara y la cabeza. Imagina que eres un gran globo. Sigues con una respiración normal y comienzas a imaginarte que entre tú y la cama hay una alfombra voladora que te separa de ella. Comienzas a percibirla en tu nuca, hombros, todo el largo y ancho de la espalda. Pasas a los glúteos, piernas, gemelos. Comienzas a sentir esa alfombra que te separa de la cama y te hace flotar. Siente como te mece suavemente hacia los lados, parece que el aire la mueve.

Centra ahora tu atención en el lugar al que quieres ir sin dejar de percibir esa alfombra voladora que te separa de tu cama, te sientes ligero, flotando. La alfombra comienza a formar ondas con cada respiración que realizas. Deja que la alfombra te lleve.

Variante

En las respiraciones puedes imaginar que el aire es luz, del color que desees. También previamente puedes decretar que un aro de luz azul o violeta proteja tu aura.

La colchoneta de agua

Tras la relajación. Comienza a sentir tu cuerpo muy pesado. Te pesan los pies, las piernas son dos lozas de cemento. El trasero se te hunde en la cama, la espalda la sientes en todo su esplendor, densa cayendo al colchón. Tu cabeza forma parte de la almohada. Cedes ante todo tu peso, tus brazos a ambos lados del cuerpo te impiden cualquier movimiento.

Entonces te das cuenta de que tu cama es una colchoneta de agua y está flotando en el mar, zozobra, tiembla ante tu peso. Tienes la sensación de que se está deshinchando y va perdiendo el aire e irremediablemente te hundes en el océano. Aceptas la situación y percibes que puedes respirar, dejas que esa sensación te embargue hasta que encima de ti ves una luz y nadas hacia ella. Ya estás en el astral.