Competir sin Ego ¿es posible?(2ªparte)

Todos hemos oído y algunos pensado, en medio de un partido, estas frases típicas y autodestructivas:

  • ¿Cómo me pueden ir ganando estos dos?
  • Si no fuera por el viento, pala,compañero, excusa ya habría ganado
  • ¡Qué suerte tienen, les está saliendo el partido de su vida!
  • Si ni siquiera tienen técnica, son muy malos

Y un largo etcétera que podríamos enumerar.

Todas vienen de un personajillo, voz, que nos susurra al oído sobre una autoimagen engañosa que tenemos de nosotros mismos, carente de humildad. Adoptamos esa imagen como válida y la comparamos con la del rival,  minusvalorando a ese jugador, fijándonos más en sus carencias que en sus virtudes. Esto cuando el resultado además va ajustado o en contra salta en seguida con sentimientos de frustración, culpabilidad y genera una debilidad en el jugador.

El factor que más se ve afectado por el Ego es la motivación

Muchos hablan del orgullo como algo positivo, pero los estudios demuestran lo contrario. Y es que confundimos el orgullo con el amor propio, el ego con el corazón y las carencias del rival con la meta de mejorarnos, de exigirnos a nosotros y ser responsables. Fijarnos más en la tarea y estar presentes.  Y si somos muy buenos en algo, genial, pero no somos mejores personas por ello. Hay además áreas, tanto del juego como por supuesto de la vida, dónde el rival derrotado nos supera. No mires a nadie por encima del hombro. Mira a los ojos con una sonrisa.

Si queremos echar un vistazo a estudios y libros hay varios muy interesantes:  Teoría de las Metas de Logro de Nicholls y la Teoría de la Autodeterminación de Deci y Ryan. Las Reglas del Juego y si preferimos un video, tenemos la peli del Guerrero Pacífico, https://www.youtube.com/watch?v=VpWpA2CNwaA.

Varias muestras en distintos países y regiones lo atestiguan, pero vamos a coger una cercana:

La muestra está compuesta por 413 deportistas (322 chicos y 91 chicas), de
edades comprendidas entre los 12 y 16 años, de diferentes disciplinas de la región de Murcia, en el 2007. Los resultados revelan que los deportistas con mejor rendimiento y motivación muestran una mayor orientación a la tarea y perciben en mayor medida un clima tarea que los deportistas con un bajo SDI, que tienen una mayor orientación al ego y una mayor percepción de un clima ego. Además, los chicos muestran una mayor orientación al ego y perciben un
clima motivacional más implicante al ego que las chicas, que perciben un clima motivacional más implicante a la tarea. Si queréis ver todo el estudio: http://www.apuntesdepsicologia.es/index.php/revista/article/view/113/115

Cambiemos la perspectiva

Voy a valorar lo que mejor hace el compañero, por ejemplo volear. Potencia ese aspecto durante el partido, en la medida en que hago jugar mejor a mi compañero soy mejor jugador. Ahora el rival ,valoro sus virtudes, de esta forma trato de evitarlas pero si las lleva a cabo no pasa nada. ¿Por qué?

Pongamos que neutralizo  lo mejor que ejecuta, me valoro, mejoro como jugador. Si fuese un entrenamiento debo buscar esas posiciones, zonas, golpes para avanzar a metas mayores.

Si es competición y supero sus virtudes lo tengo todo a mi favor, si no es así ,no me frustra porque ahí ellos o ella lo hace bien. Ahora si pienso que es suerte porque solo me centro en sus debilidades, me meto en desmotivación y en procesos de ansiedad. Digamos que toda la presión es mía.

Acaba el enfrentamiento y lo normal, lo que me suma es valorar mi rendimiento sobre mi capacidad media, ¿En qué áreas o aspectos he evolucionado? ¿cuáles me ha costado más?Aparte del resultado, la técnica y la táctica. ¿Cómo ha sido mi pensamiento, mi ánimo, motivación , expresiones, apoyo al compañero y actitud ante el rival?

Peligros

El truco del Ego cuando ganas, es hacerte creer mejor de lo que eres, proyectarte hacia el futuro en una competición y perder la perspectiva de ir partido a partido. Eso lleva a no estar centrado, stress ante la adversidad y fracaso.

Otra artimaña típica es minusvalorar al contrario , ¡vaya paliza que le hemos dado, está acabado!, de esta forma consigues en el próximo enfrentamiento meterte en su juego, de ansiedad y estrés. Ridiculizar al contrario es darle poco valor a tu partido y a tu juego. Entonces no has hecho nada, ¡no le has ganado a nadie, si es tan malo!

Si además ese rival es bueno y me cuesta jugar contra él, ellas, ellos , serán los mejores sparrings que tenga en mi localidad. ¿Y a qué apuesto? a ser el mejor de mi edificio, de mi región, ir más allá o a ser mejor cada día, a dar cada día más.

Cuando pierdo si analizo con los términos anteriores mi juego y hay una evolución, me he ganado a mi yo anterior. Es decir hay un progreso y la motivación seguirá alta, voy por buen camino. Esto para el aficionado es difícil de entender. Debemos huir de buscar excusas, me han hecho la nevera, mi compañero es un muerto,  la pista, condiciones meteorológicas, etc. Todo esto es mirar fuera, engañarse.

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Padres

En el caso de los padres es importante que cuiden y guien esas actitudes, haya comunicación con el técnico y estén pendientes  de cuidar los valores personales. No meterse en cuestiones técnicas. También sumaría entablar lazos de amistad con los padres de los rivales, en el futuro lo normal es que compartan desplazamientos, entrenos y muchos años de convivencia. No pongamos muros donde no se necesitan.

¿Queréis una tercera parte de la entrega Competir sin Ego es posible? Os dejo el link del primer artículo https://wp.me/pavJP5-1G

Competir Sin Ego¿Es Posible? (I parte)

Cuando comenzamos nuestra andadura en un deporte, a la edad que sea, lo hacemos impulsados principalmente por dos objetivos: sentirnos bien y mejorar nuestra condición física. Esto es en resumen salud y vida.

El sentirnos bien incluye la diversión, las nuevas interacciones personales o sociales que acompañan el entorno del deporte elegido, hacemos nuevos amigos con los que nos divertimos. Siento mi cuerpo y siento satisfacción por moverlo, ejercitarlo. Esto es satisfactorio, divertidísimo y sano, se producen unos procesos químicos que estimulan la producción de serotonina, esta llega a nuestro cerebro y activa procesos neuronales muy positivos.

Además los pulmones se llenan de oxígeno que pasa al torrente sanguíneo, alimentando todo nuestro cuerpo. Nuestros órganos y toda la maquinaria funciona, las toxinas se eliminan, que delicia esa sensación de calor y sudor,  purgas lo que sobra.

Todos recordareis de la niñez ese momento en que os pasasteis de rosca, llevando al límite vuestro corazón y este latía con una fuerza increíble, ponías la mano encima, sentías su fuerza indomable. Llegar a los límites precede a una etapa de control , sumándole la constancia viene la mejoría de la condición física. El sistema funciona cada día mejor y las habilidades en el deporte también se perfeccionan en el proceso.

Entonces es cuando llega el personajillo escondido, el Ego, y comienza a adentrarnos en su mundo de comparaciones. Las primeras más infantiles no son tan negativas porque surgen de la imitación, ves un personaje x del deporte y tratas de hacer sus gestos, trucos y habilidades. Incluso te pones la meta de llegar hasta ese nivel, la búsqueda de la perfección es algo intrínseco a la especie humana. Si el objetivo es a largo plazo y no pierdes el camino, sigues disfrutando de esa etapa infantil , no llega a ser tan nefasto, pero es mejor estar en el ahora.

Estos objetivos si son desastrosos cuando esa fijación es reforzada por entrenadores o padres. Y en el adulto cuando se vuelve obsesivo y no miramos con objetividad hacia dentro, culpando de nuestras derrotas a todo lo que está fuera. Llámese equipo, compañero, entrenador, la mala suerte o un largo etcétera de excusas.

Lo que tiene un paralelismo con el mundo chamánico y el guerrero, todos los antiguos dejaron la siguiente sabiduría: el problema del guerrero y su verdadera fuerza se encuentra siempre dentro, nuestro enemigo muchas veces somos nosotros cuando estamos pendiente de satisfacer a los de fuera.

Las comparaciones

¡Ay! y ¿cómo somos? aquí no se para la cosa, comenzamos a compararnos con el compañero y rival. El niño por naturaleza mira lo que hace bien el compañero y sigue tratando de imitarlo. Su comparación es positiva y en segmentos.

-Este gesto lo hace mejor que yo debo mejorar pero este otro me sale bien.

Y la presión social o deportiva va más allá y compara personas.

-Julio es mejor que Pepe

-Juan le pega más fuerte que Pepe

Es demoledor cuando además se incide en un aspecto negativo

-Paco y Amalia son técnicamente maravillosos pero Juan no se esfuerza, es vago.

En la medida en que las comparaciones que se vuelven calificaciones son realizadas por un técnico experimentado estas son más constructivas.

-Amalia y Doris han mejorado mucho la técnica, ahora Doris desde que consiga recuperar la posición más rápido tendrá más efectividad. Amalia ese aspecto lo tiene logrado y debe incidir en potenciar su aceleración.

(lo que cambia la perspectiva)

Así son los comienzos en la pre y competición.

Bajo mi punto de vista el deporte está mal enfocado, ponemos unos baremos de eficacia, reglas y puntuación que dan un resultado. Es lo que prevalece. Y más que nos pese, en la mayoría de los deportes gana el que menos falla, parece lógico pero va en contra de algo que nos ha hecho subsistir como especie en la Tierra. La creatividad y la belleza.

Entonces por qué se castra a los niños con ese afán comparativo. Díganle a Demócrito, Kepler o Einstein que no lanzaran sus teorías arriesgadas o creativas . Que fueran a lo seguro, a no errar. Es que acaso tenemos que castrar cerebros derechos. Así un alto porcentaje de la población serán buenos obreros de percepción limitada. ¿Son el vivir del deporte y las loterías métodos  con metas frustrantes para mantenernos en una cadena de ilusión ficticia? Y claro para mantener el sueño, alguien tiene que lograrlo.

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Temas pendientes

Dejo de momento ahí esas interrogantes, en el aire y para la segunda parte de este artículo, respondo a las siguientes preguntas:

¿Cómo competir bien haciendo al otro mejor?

¿Cómo disfrutar de la competición y evitar la presión de padres y entorno?

¿ Cómo poner la adrenalina a nuestro favor ?

Evitar frustraciones.

Llegar más lejos sin perder tus valores. Ser creativo y efectivo, estar en equilibrio. Rivales y amigos. Alegría sin deshonor. Compasión y pasión.

Aquí va el link para la segunda parte de este artículo https://wp.me/pavJP5-3a