Evolucionar el merkaba

Queridos hermanos ha llegado el momento de dar un paso más, el velo ha caído, el sol amanece blanco dándonos su ternura, amamantando al espiritu en su regazo, acunándolo como si de un bebé se tratara. Esa nueva energía hace que nuestro vehículos emerjan a un nuevo nivel, nuestro merkaba se carga y tras entrar en una crisálida vuelve a brotar más lleno de amor, de conexión divina y poder creador.

Es esta nuestra meta ya anclada, crear a través del merkaba expandido, volar, visitar otros mundos y traer más luz a este. Esta visión anunciada tiempo atrás tiene distintos diseños según culturas y tradiciones, la venida del Cristo, la vuelta de los hombres pájaro, el vuelo hermanado del cóndor y el águila. He aquí directamente desde la fuente de dios, los pasos a dar para aquellos que han activado su merkaba y ahora sientan el llevarlo a otro peldaño más cercano al cielo.

Para esta ocasión tan especial encuentra el momento adecuado y rodéate de naturaleza, un paraje , una playa, un lago, una montaña. Una vez elegido tendrás que estar en el amanecer o atardecer , el Magec nuestro querido Sol será nuestro aliado en esta tarea.

Preparación

Dibuja un circulo extendiendo tus brazos como referencia en la arena o usa  pequeñas piedras o semillas. Antes de comenzar fuera del circulo suelta todas tus cargas, pensamientos dándole esa energía densa a la madre tierra para que haga algo bello con ella.

Colócate en el centro del círculo, con la vista mirando al este si es al amanecer, el sol de Sekhmet o mirando al oeste si es al atardecer, el Magec de Bastet.

Meditación

Respira profundo y hazte presente. Extiende primero tus brazos como alargando tus dedos, las yemas de los dedos buscan conectarse a la energía de la tierra, haz lo mismo con la yema y planta de los pies, enraizados en ella.

Centra ahora tu atención en el corazón, en el latir constante, aumenta su fuerza coordinando con respiraciones profundas, dejándote llevar a tu sabiduría interior. Cuando estés preparado lleva esa energía a la cabeza. Mira al Sol, une tus manos con el mudra de la pirámide en la frente, gíralo en el chacra garganta, vuelve a respirar y vuelve a girarlo en el chacra corazón absorbiendo la energía del sol, una nueva respiración e invierte su posición en el plexo solar. Nos tomamos un segundo para sentir todo nuestro cuerpo físico.

Vuelve ahora tus manos hacia el sol como si fueran ramas por donde la luz entra a través del cosquilleo en la punta de tus dedos, pasando a tus brazos y llenando tu corazón de luz. Respira y mantén este proceso durante treinta y tres respiraciones conscientes donde siempre entre más aire del que sale. Entra oxígeno y luz. Aire y fuego ya tenemos tres elementos llenando toda el agua de nuestro cuerpo de luz. Ya están los cuatro.

Ese corazón lleno de luz se convierte ahora en el merkaba encendido de un arcoiris maravilloso que gira al ritmo de una vuelta por latido y con tres respiraciones intensas vamos a pasarlo primero del corazón a nuestro arco de Leonardo, sentimos esa punta de estrellas, ese tetraedro en la punta de las manos, en nuestro ombligo, rozando la cabeza y en nuestras rodillas y pies, ese merkaba expandiéndose en fases. Gira ahora más rápido dos vueltas por latido. 

Una respiración más y lo expandimos en el límite del círculo que hemos dibujado en la arena. Lo sentimos ahí vibrando gira ahora a tres vueltas por latido, siento primero el lado izquierdo, en mi otro vehículo a un metro de mi, alzo la mano si quiero estar más cerca de sus límites. Luego siento la punta que traspasa el suelo un metro más abajo, siento también la que se separa de mi ombligo a través de un túnel de luz que me atraviesa y se aleja más allá de un metro de mi espalda, siento ahora el lado derecho, siento mi corona y por encima de ella otra punta de estrella que conecta con el sol, entrando un tubo de luz del sol a la tierra, de la tierra al sol, hilos que vienen y van , energía pura de la que formo parte.

Una última respiración y aceleró el giro de mi merkaba a cinco vueltas por latido, mi merkaba está en la quinta dimensión y me conecta con ella, estoy aquí y allá, soy parte del Todo. Me tomo mi tiempo para sentir todo el proceso, para ver sus colores, para viajar o crear en ese momento algo que quiero sembrar para el colectivo y para mi. Un presente más consciente. Cuento hasta cuarenta y cuatro.

En la creación

Salgo del círculo de seguridad y me muevo en el paraje, si es un bosque siento cómo se relaciona mi merkaba con las plantas, árboles e insectos. Soy como una niña o niño jugando a planear aviones. Si es una playa me adentro en el mar girando mi estrella en el líquido elemento.

Vuelvo al círculo y desacelero mi merkaba, lo guardo en mi corazón con otras tres respiraciones haciendo el proceso inverso al anterior. Aparco mi vehículo, mi nave y la programo para que ejecute el sueño sembrado, el proyecto de vida y de amor. Lo puedo volver a activar las veces que quiera ya en mi casa, en otros lugares y enseñar a otros esta bendición de don.

Dios os ama yo os amo.

Recursos

Si no habías activado tu merkaba anteriormente, tienes varios métodos canalizados. Hay dos caminos conocidos a través de meditaciones, el del corazón https://www.youtube.com/watch?v=39vUkLZL0AQ&t=32so el método Melchizedek  https://www.youtube.com/watch?v=60y8kffQ45Y.

Pero también lo puedes hacer directamente si lo sientes así , si has trabajado tu interior ya sea a través de las plantas maestras, otros métodos o simple y grandiosamente si tienes un corazón compasivo que es lo más grande de todo.

Un paso más, volar al centro de la Galaxia

Para este proceso durante tres días no ingieras azúcar, ni ningún ser vivo, debes estar puro y haber hecho el proceso anterior. LLeva una túnica o bata blanca o beige claro. Busca un lugar muy tranquilo y cómodo en la noche, luna nueva.  Haz un pequeño ritual de purificación y una pequeña meditación. Dibuja un círculo en el suelo de protección, de pie haz el mudra de la pirámide apuntando de tu corazón al cielo, a un punto en las estrellas cualquiera, el que más sientas , todos te llevarán al centro. Acuéstate en el suelo y extiende los brazos. Observa ese punto en el cielo, cada vez más cercano, cada cierto tiempo se iluminan nuevas estrellas, llega su luz, aguanta, sigue ahí, observando sin apartar la mirada como si fuera un espejo y buscaras tus ojos, busca en ese espejo de estrellas tu ojo izquierdo y mantenlo, luego el derecho durante más de treinta segundos. Vuelve al centro de los dos y deja que sigan llegando nuevas estrellas que te envían su bendición. Déjate ir hasta el límite del sueño pero mantenlo, mantente consciente, la estrella central te llevará al corazón de dios. Siéntelo y abrázalo.