Muchas Vidas, Muchos Maestros, Brian Weiss

Brian Weiss, Muchas vidas, Muchos Maestros, es la historia de un cambio en la ciencia, cómo los dogmas son derrotados por el misterio de la realidad. Un eminente psiquiatra, con reconocimiento internacional, corre el riesgo de lanzar su carrera por la borda, al no mirar para otro lado y abrir su mente a lo desconocido. El Dr. Weiss tiene la excelente percepción de ir más allá y ser un verdadero científico. El riesgo de obtener nuevos métodos y caminar en la verdad, es lo suficientemente humilde como para ver que la ciencia conocida es una migaja de pan que aún no se conoce, que debemos volver a conectar la ciencia con el espíritu, porque el universo del hombre y el hombre no están separados en la materia simple. Es un libro fantástico, con experiencias reales y que da esperanza a sus lectores.

La reencarnación, un sistema ampliamente aceptado en oriente, un sacrilegio en occidente. A partir de la experiencia con una paciente y como esta le habla de datos muy personales de los familiares fallecidos del profesor, en una época en la que no existía internet y mucho menos las redes sociales, el doctor Weiss abre su mente a lo desconocido y va un paso más allá datando miles de casos a lo largo de su carrera, escudriñando el misterio con su mente científica. En resumen un título que no debe faltar en tu biblioteca mística.

El sendero de la luz.

La luz llegaba cálida y jovial a mi torrente sanguíneo, renovando las células con informaciones traídas desde el cielo, recuerdos de niñez solar. Activaciones que compartir, ladridos olvidados en mustios jardines, florecen de nuevo en tierra sembrada por abonos del creador. Experimento y escribo, comparto lo que escucho en el latir de mi corazón, mi alma habla encontrando en el camino a la tuya y reúne los fragmentos perdidos que una vez nos unieron en un ser, lleno de amor infinito. Recordamos carátulas y palabras de la esencia, de la sabiduría, de la madre agua que riega el cosmos sin obstáculos que la frenen. El fuego fungido arde entonces relanzando la llama sobre la tierra que antes parecía agotarse, con fulgor y llena de júbilo aparece en raudos corceles.

El mar en calma, las velas son acariciadas por mi hermano el aire tras congratularme en paces con él. ¡Ay! ¿Cómo pude olvidarte? ¿cómo  no entendí tu llamada? tu soplo fuerte que me empujaba a frenar el paso y mirar adentro. Escorzos dibujaban las nubes a tu paso para señalar mi camino, enviabas tus señas en ellas, dibujabas gráciles perfiles sobre el tapiz azul de largos cabellos. Ahora remansas paz tras migrar semillas y peces en tierra bendita. Mama mía, mama Gaia, gran señora de cabellos caoba, de tez oscura, Chaxiraxi divina, corazón de oro, semblante salvaje lleno de ternura y decidida mirada. Conocedora de mundos internos lanza hacia mí la serpiente de tu llamado.