El Oumuamua el lugar del Consejo Estelar

El Oumuamua  un lugar de encuentro en Tierra Sagrada

Entré  en compañía de un Kadistu al asteroide nave que llaman en la Tierra Oumuamua. Este trozo de tierra cilíndrica porta los restos del gran planeta hacedor de vida de la constelación de Lyra, destruido por guerras de razas y de poder. Es por lo tanto un lugar sagrado y tiene el beneplácito de espacio de debate, de reunión y de no agresión entre algunas razas que aún hoy tienen juegos de dualidad.

En su interior tras un pasillo resguardado por guardias se vislumbraba al fondo, una especie de anfiteatro tallado en colosales piedras y columnas, más arriba divisé un palco donde vigilante se encontraba un monarca Anu, custodiado por dos de sus guerreros que portaban armaduras y capas moradas, él no bajó a la reunión que se dirimía en el circulo interno, donde del centro de este se alzó un pedestal con un holograma del tema a debatir. La Tierra. De distintos pasillos surgieron figuras que se acercaron al interior del círculo y a su pedestal. Una de ellas un emisario Annunaki.

Consejo de razas

Provenientes del interior de la tierra las Amasutum, amantes de la naturaleza y un ser intraterreno, defendían la postura de no interferir en el planeta. Dando más tiempo a los humanos a elevar sus consciencias, pues había indicios de que el nivel vibratorio estaba subiendo y que muchos despertaban por fin.

Otra raza reptiliana verde blanquecina de la que no pude apreciar bien sus ojos rasgados , esgrimía argumentos de guerras, destrucciones indígenas y vulneraciones del sexo femenino. Para ellos esto indica que todavía una gran parte de la población se sumerge en la avaricia, la ilusión del poder y la mezquindad de someter a los más débiles.

Fuegos de artificio

Fue entonces basándose en ese argumento que el delegado de los Anunnaki trató de ejercer el derecho de su pueblo, a volver a invadir sus antiguas tierras donde sus creaciones portan gran parte de su sangre. Algunos vítores y rugidos se escucharon en los espectadores de las delegaciones asistentes.

El debate se cargaba de temperatura, un ser insectoide que no terminaba de materializarse proyectó imágenes en las que se veía como incitaban a algunos humanos mediante programación a realizar barbaries, saltándose todos los protocolos establecidos por el Consejo de Razas, como habían realizado tratos secretos con pequeños seres grises que usaban como peones para tratar con algunos magnates y gobiernos.

El emisario ofendido golpeó el aire  energético que sostenía al delegado insectoide, de carácter más benévolo, difuminando por momentos su presencia. Se pidió calma cuando con retraso entró en la sala una diosa Urmah, sus ojos felinos dorados parecían llevar la luz del Sol a su paso, lo cual no me impidió admirar su bello porte de guerrera, fuerza y belleza en perfecto equilibrio con un andar sereno pero firme, rugió implementando un silencio que acogió mi corazón con un latir más intenso.

Los Urmah

No se pueden tomar decisiones sin la presencia de los Pleyadianos, los Arcturianos y los Urmah , lo sabéis y estáis adelantando el ciclo previsto de evolución por avaricia.—dijo la mujer con rostro felino.

Entonces el Kadistu que me llevaba del brazo, a pesar de ser seres de dimensiones muy elevadas y que no entran en los juegos duales, envió una onda con un mensaje y disolvió la reunión.

El mensaje

Observaremos durante un año terrestre la evolución de los seres, están permitidos los mensajes y energías que contribuyan a la ascensión, sin embargo los opuestos no ya que lleváis tiempo sin respetar la Ley que impusimos en este consejo para beneficiar vuestro interés y aún así algunos de vuestros movimientos siguen un efecto difícil de parar, vuestra causa ha originado ya resultados y efectos y ciclos de muerte y bajeza. Os debéis de abstener de intervenir más o vuestros privilegios serán dados a otros. Para vosotros también existen los efectos de las causas que origináis que jugarán en vuestra contra.

Vuelta a la Tierra

Tras esto abandonamos el gran salón, los emisarios salían en sus naves camufladas en órbitas que vigilan el Sistema Solar por sus respectivos embarcaderos. Antes de emprender el vuelo pasé por una pequeña sala de control que maneja los pequeños motores que impulsan con gases de partículas esa gran nave roca aunque percibí que no había nadie a los mandos, lo que sugiere que se controle de forma remota. A la vuelta aunque en otras ocasiones había contemplado a la Tierra desde fuera, me sorprendió la cantidad de basura en forma de satélites que rodea nuestro hábitat y la cantidad de naves que controlan los accesos, algunas son merkábicas tricolores, otras parecen simbiosis de algún tipo de cefalópodo con metales volátiles, luego están los típicos cigarrones y los platillos. Algunos cambian de 3ª a 4ª dimensión con facilidad, otros bajaban camuflados en nubes.

Han pasado unos meses de esta experiencia, no me atreví hasta ahora que he recibido visitas inesperadas de compartirla. Solo espero que despierten más seres y hagan su trabajo interno, su apertura de corazón, o simplemente que contemplen más la naturaleza. No es cuestión de meter miedo, no, el miedo siempre va en nuestra contra. Todo va a estar bien suceda lo que suceda pero es mejor despertar ya y trabajar con amor a todo y a todos, compartir y no ser esclavos de la materia pasajera.

 

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