Cuento dentro de Cruce Astral

Fragmento de uno de los capítulos de Cruce Astral

Cruce Astral es una novela negra con contenido esotérico

Tuve un gran aprendizaje de Tijoco, lo primero que me dijo que a partir de hoy podía llamarlo así. Tenía su permiso. Los indios creen mucho en el poder de la palabra y su nombres reales no se los revelan a extraños, para su tribu era Tindaya, el búho que viaja en la noche. Esa misma noche, mientras trataba de sonsacarle su magia, sus trucos de visualización, me envolvió con su sabiduría ancestral:

La Creación

—Hace milenios los padres del cielo tras traer y crear todas las especies para su jardín y su dicha, crearon al hombre, muchas pruebas fallaron, para contener la esencia divina. Mezclaban su sangre con los homínidos peludos que habitaban la Tierra, buscando un ejemplar semejante a ellos, pero con menos poder, servicial, que pudiera ayudarlos en sus tareas.

Mientras decía esto, me invitó a sentarme como los indios, recordaba las pelis donde John Wayne  fumaba la pipa de la paz. Yo era más bien un Gary Cooper o un Lucky Luke, entonces por el físico. Pero me vino a la memoria Wayne. Tijoco quemaba una barrita de hierbas, iba colocando unas piedras a mi  alrededor—. Tijoco continuaba.

 

Entonces los dioses se dieron cuenta de que el proceso debía ser más lento. Con su cocción, como la toma del poder del Sol. Crearon 4 razas, cada una con un color, características, virtudes físicas y psíquicas, diferenciadas. Así lograron, los seres de las estrellas, finalizar su obra. Sentaron entonces a estas cuatro razas, en un círculo, sobre la Madre Tierra. Les contaron a cada raza, su misión y responsabilidad, en el gran circulo sagrado de la vida. Las enseñanzas sagradas y el poder está depositado en los genes.

 

 

Para que un día, cuando cada una lograra usar correctamente en orden y amor su poder, éstos se mezclarán. Entonces todos prosperarían y podrían crear su gran obra. Repartieron, estas razas por el mundo ,  cada una a un punto cardinal, cada una con su conocimiento especial.

Tijoco paraba para emitir unos sonidos y se pasaba el humo por encima, se pintaba así mismo y me iba poniendo rayas en la cara y pecho, era una situación muy mística, me dio a mascar algo de tabaco y un brebaje horrible, continuaba la historia…

Los 4 elementos y las 4 razas

A la gente Amarilla se le confió el Espíritu, y el Fuego era su elemento, debían conservar la llama encendida. A la gente negra se le dio el Alma y su elemento fue el Agua, debían propagar las notas que conducen a la unión. La gente blanca, desarrolló la mente creadora y su elemento fue el aire. Y a mí tribu, la gente Roja se le entregó el Cuerpo y su elemento fue la Tierra. Todos debía desarrollar y afinar su poder para luego unirse, cuando los creadores regresen podamos hermanarnos en el viaje, a el origen.               

 

Pero a medida que el tiempo pasó, olvidaron que su conocimiento, era solo una parte de la verdad, y entonces al encontrarse, se pelearon entre ellos. La gente blanca, que debía aconsejar a otras razas y unirlas, viajaron a las tierras de la gente amarilla y los dominaron. En lugar de mezclarse y aprender del espíritu.

Luego con sus barcos, llegaron a la región de la gente negra y los encadenaron, como esclavos. En lugar de aprender la música y el baile del alma. Finalmente cuando llegaron a América, usando como esclavos a los amarillos y a los negros, destruyeron parte del saber de la gente roja, arrebatándoles sus tierras sagradas. Cuando debían aprender de ellos, sobre la naturaleza, el cuerpo y el cuidado de la Tierra.

No se unieron entonces los 4 cuerpos, para lograr así el quinto elemento. Solo conquistaron y trataron de hacer olvidar las costumbres, de los otros pueblos. Así de vacíos, su mente se volvió tan poderosa que los envolvió en un mundo de fantasía y necesidad que no existe.

Nuevos Creadores

Es solo su creación, no tienen ojos para la realidad, para soñar y mirar a las estrellas. Mientras contaba esta bella historia, había completado un circulo de piedras a mi alrededor volvió a rezar sus oraciones: “Oh gran espíritu”, te pido de corazón, le quites el velo de la oscuridad a mi hermano, su Alma, es mayor. Ha sido por muchas veces de las cuatro razas y en él hay luz, veo al águila y al lobo. Pero tiene la terquedad de la mula y la fuerza del oso, oh gran espíritu, libera su alma de la noche para que ayude a la madre.

La Visión

Me desmayé, me vi por un momento como en una nube. Seres parecidos a los que conocía, surgían en otros tiempos, con otras ropas, mil formas de vivir, mil formas de perecer y resurgir. Una espiral de letras, imágenes, símbolos, sonidos, ojos; muchos ojos,  luces distintas, un recorrido infinito que era finito. Entonces no entendía el significado de lo que acababa de hacer. Había abierto algo en mí que tardé muchos años en terminar de comprender, de investigar y después de lo que pasó en Irak, bloqueé por mucho tiempo.

 

—Ahora que perteneces a mi círculo puedes llamarme por mi nombre sagrado Tindaya—dijo el hasta entonces para mí, Tijoco.

 

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