Tagoror adentro

Tagoror y adentro

Hablo con aquellos que no veis pero sentís,

compartimos energía en el mismo espacio y distinto tiempo.

Me relaciono con otros que están en este tiempo   y a la vez alejados en el espacio.

Nos encontramos en el lugar donde las conciencias coinciden, contando cuentas de collares de vida, cual rosarios formando una cruz convergente en una cuenca precisa de espejos humeantes.

Tagoror de menires celestiales.

Claveles deshojó el guardián del ciclo, en el compás del viaje.

Caminante que mantiene las líneas del camino para que otros pasen.

A la vez siento el vuelo del colibrí romulano, su presencia toma nota

de nuevos fuegos y señales.

¡Huitzi!, ¡Huitzi!, ¡Xihualhui, xihaulhui!

Llévame de nuevo ante Magec, solo un momento de saboreo, de sosiego,

de sentir la paz de la fuente, la fuerza de la llama

Ese camino de caracol que me lleva adentro.

Adentro, adentro profundo en la cueva.

Sin miedos, dudas o preocupaciones

Seguro de mi fondo, de mi dicha y de mi gran luz al final del túnel.

Yo soy ese, este, eso y aquello, principio y final, una parte del Todo, un hijo pródigo, madre, padre y abuela enamorada de la vida y de la muerte que me hace aprovechar cada segundo, aquí, allí, allá.

Sintiendo latidos precisos del aire en mi rostro.

Pisadas que hunden mis dedos en la arena de mi madre.

Niños que ríen, sangre olvidada.

Abuelas que zurcen cantos de libertad.

Ahó, ahó, aguañac, makon el kin

Tamadaba presente, señalas la fuente.

Cuatro, cuatro, cuatro

El mil ya lo pasaste, maestro incipiente, salto del ángel

¡Afuera no!, ¡adentro!

Santi Alameda

 

Atentan contra nuestra Madre Tierra

Atentan contra nuestra madre con nuevos aparatos que enganchan a los monos tecnológicos, nuevos satélites nos fríen a ondas. No seas cómplice del suicidio colectivo. En lugar de entrar en la quinta dimensión, oscuros hermanos desean  que entremos en el quinto genocidio masivo, el 5G, los cinco grandes serán los primeros en caer.

Nuevos Gilgamesh y Noé aparecen en naves llevándose a ejemplares de especies en peligro, pingüinos, abejas, tigres y libélulas son llevadas al arca mientras sujetan  por la garganta al gorila que trata de impedirlo.

La ONU al servicio de la codicia

Atentan contra nuestra madre con pequeños satélites microondas

Hacia las Naciones Unidas van testigos del holocausto a declarar con datos sobre el desastre que viene encima. Tratan de impedir el error de los burócratas que secuestran su tiempo con engaños cual si fueran crueles terroristas. La virgen está triste, siente que no llega a tiempo para realizar su misión pero surge en sus lágrimas un atisbo de esperanza.

https://www.cuerpomente.com/ecologia/medio-ambiente/tecnologia-movil-5g-riesgos-salud_2591

Los hombres pájaro

Atentan contra nuestra madre y ponen en peligro la vida de nuestros hijos. Como monos de feria aceptamos el programa de la caja negra y los papeles llenos de mentiras arrancados de la corteza de aquellos que nos cobijan.

El hombre jaguar sostiene en el norte helado una gran masa de aluminio. Esta atrae a las profundidades a esos satélites que emulan el caer de los meteoros. Ángeles caídos lo rescatan de su sacrificio pues ha llegado el tiempo de purgar sus errores. http://caminantedelsol.es/2019/05/

Los hombres pájaro rodean la atmósfera con sus naves haciendo puente hacia el sol para repoblar una nueva tierra. Escanean la superficie tocando a aquellos que merecen ser salvados , buscando especies únicas a pesar de que atisban esperanzas en un despertar masivo. Es tiempo ya, ya es ahora, resuena esa canción en el fondo mientras las estrellas bailan.

Túneles con vagones llenos de almas

Atentan contra nuestra madre querida y no podemos mirar hacia otro lado

El ferrocarril que lleva a las profundidades va lleno de almas indómitas, de aquellos que han buscado el camino del corazón, son recibidos con fuegos artificiales y lluvias de estrellas en un baile de graduación. No les fue fácil llegar ahí, el camino se hace angosto en muchas ocasiones pero es el correcto, tómalo y no desfallezcas, agarra tu sombra por los cuernos y mírala con compasión y gratitud es tu oportunidad de llegar a la luz. Allí te espera la gran fiesta, allí está todo lo que añoras desde dentro, allí está esa verdad completa.

https://www.youtube.com/watch?v=D7os9V-n7rs

Tiempo de compartir

El tiempo de compartir ha llegado, hay que dejar atrás esas ansias de acumular riquezas a costa de la pobreza y el mal de otros. El boomerang retorna a su lanzador y es mejor abrir el corazón para evitarlo. El dar retorna con mayor rapidez y es más sabroso al paladar. Las iglesias serán las primeras en caer, da igual que religión promulguen, no se puede ser tan desleal a la Creación y a su creador, el espíritu no sabe de castigos pero si de ley, si de orden, si de certeza. Los muros también caeran, incluso algunos no llegarán a construirse. Las barreras y fronteras las impondrá la naturaleza y no las guerras de hombres sin piel que imponen aranceles para comerciar con la hambruna y la muerte. Abramos el entendimiento del corazón y dejemos atrás la mente antes de que el suelo se abra, rasgando las losas que sostienen viejas edificaciones que ensalzan el ego de los hombres.

Los leones ya están aquí, las víboras huyen solo queda la gran serpiente que crea. De momento solo observan, registran, evalúan el momento adecuado para presentarse. Ellos precederán al resto de nuestros hermanos que se agolpan esperando la lluvia de estrellas para estar frente a nuestros ojos.

Intraterrenos

Salí disparado de mi estancia física al interior de la tierra. Catapultado por una onda magnética que me atraía. Era un paisaje desconocido para mi pero no para mi ser, me sentí reconfortado en aquel líquido espumoso.

Sentí como se acercaba tórridos truenos de batalla, sentí como las familias se separaban en una despedida anunciada, sentí como unos pocos se quedaban a proteger los cultivos de luz que emanaba del interior de la madre, cual gárgolas.

Y en ese instante una dura y ejercitada voz de mando me rescataba de mi presencia fetal, sentí su dominio y sabiduría, sentí como aquellos seres de rostros dóciles de otras razas sentían júbilo al reconocerme como un antiguo amigo regio, sentí mis manos frotando sus mejillas, sentí el emanar de sus dulces labios, sentí su liviandad, sentí su conexión con el Todo, sentí como sus férreas alas fulgían felices sus filamentos cual si fueran frágiles. Sentí escudos chocando tridentes como si fueran truenos tocados por trombones estruendosos, sentí que guardaban algo preciado, más importante que su propia existencia, sentí su compasión, sentí que hay y habrá esperanza pues guardan el secreto de un nuevo amor. Uno que nos llenará por completo, un amor que saciará nuestros sentidos y sentires, uno que una en un mismo latir al unísono de la unicidad del ser uno con el todo, unión sentida en emoción mensajera del cielo y la tierra, de aquel lugar que recuerdo y traigo al presente aunque en él no hay limitación de tiempo ni espacio, de  continente ni contenido, curioso es que en ese perfecto anillo todo está en orden, para él ya llegamos. Quizás parezca que nunca nos fuimos del todo, solo siente el camino, ya estás allí, aquí. Alef y omega.

Mundo Intraterreno

Se vinculó mi conciencia del astral, en la de un ser intraterreno o tal vez observaba libre de cuerpo como una diminuta luz. Emigraban dejando atrás su hogar, separando familias pues una invasión les amenazaba. Sumergidos dejaron a algunos elegidos a mantener la posición, guardando cultivos que son de la misma Madre y no deben ser tocados. Pues de hacerlo provocaría un desequilibrio en la energía planetaria y nos llevaría al caos. A un giro brusco mortal para todas las especies, vi allí refugios de nautilus enormes y de cangrejos araña, así estos animales han conseguido permanecer indemnes a cinco extinciones anteriores, plantas que no se conocen en la superficie y corrientes de neutrinos y antimateria.

Mundo interno

Su tecnología es superior y son muchos más de los que parecen. Su inteligencia les hace rehuir la lucha aunque la apariencia invite a pensar lo contrario. Sacrifican algunas piezas por el bien de su comunidad. Es mejor para todos la paz, la codicia trae consigo una caída mayor. Algún engaño de fuera con promesas que serán rotas ha hecho que gobiernos cedan a peticiones extrañas.

Conquistadores alienígenas

Esos que no son puros anhelan destruir esa raza, cambiar el planeta, conquistar y quedarse con el bien preciado que se encuentra en el centro. Los hermanos que llevan milenios en el interior, no han causado problemas aquí arriba ¿ por qué ahora hemos de invadir algo que es indispensable que perdure?

Prójimos

Estamos destinados a entendernos como si de buenos vecinos que miran por el bien común. Son diferentes pero bellos, también tienen distintas razas y formas pero con un objetivo común. El interior está lleno de grandes túneles que conducen a cavidades hermosas con pantanos y fuentes, plantas grandes, espigas de trigo que flotan en el agua, tienen sus animales domésticos pero libres, solo atados por lazos de amor y sintonizan con sus cuidadores con un idioma propio.

Energía

No se come carne, algunos flotan como si no llevarán peso material, otros pueden respirar bajo el agua, se mueven como si llevarán grandes aletas pero realmente manejan el flujo del agua a su antojo y fluyen. Hay un gran orificio de entrada, en una batalla previa las tropas terrestres superando en gran número al guardián de la gruta parecía que lograban su objetivo destructivo, sólo un tanque nave más, llegó a defender la posición y contuvieron el primer ataque. Esto provocó más el interés de los invasores deseosos de apropiarse de esos recursos bélicos. Ese no es el camino, el camino es la ascensión, el camino es la consciencia, el camino es el amor. Desconozco si esto es un mensaje, si es presente o futuro , todo estaba entre el azul y el amarillo brotaba por zonas . Me perdí al salir del cuerpo, fui absorbido a esa realidad, no vi mi trayecto pero si sentí su fuerza y rapidez

Emily

Emily era una hermosa niña de 12 años, su cabello dorado se ensortijaba cual retamas de hiedra en su cabeza. Escondía así sus tristes y celestiales ojos verdes. Nostálgicos por momentos cuando recordaba el fallecimiento de sus padres. Y sin embargo se mostraban decididos para sacar adelante su casa y a su pequeño hermano John, de tan solo 5 años.

No tuvo tiempo de llorarlos, su anciana abuela que yacía en la cama enferma, le instó en aquellos trágicos días a continuar con la labor de su madre. Recoger frutos, semillas y elixires de las flores, en el bosque. Luego con las comandas de la abuela preparaba: ungüentos, jarabes y remedios para que Emily los canjeara en el mercado de la ciudad por alimentos y enseres.

Sus únicos momentos de paz, los pasaba en el bosque, cuando observaba el comportamiento de las aves o insectos para seguir sus rastros hacia las flores más preciadas. En su casa no descansaba, tenía que enseñar a su hermano además de a limpiar, a reparar y a recoger. Pasó así tres años de su vida y en las últimas fechas sumó a ello, el cuidado de su abuela que ahora  sepultaba en aquel hoyo. Sin funeral, ni familiares a los que llamar. Ocultó así, el suceso a las autoridades, para seguir estando de esta forma junto a su hermano. Nadie los separaría. Era su única familia, su único amor, él y los pájaros del bosque. A los que pedía, en aquel desolador momento ayuda, con silbos y llantos apagados.

Allí en un claro del bosque, de rodillas y abatida, sollozaba. Buscando fuerzas para realizar bien las tareas. Rezaba para dentro, miraba hacia arriba y rascaba la tierra  con sus uñas descuidadas. Entonces escuchó una dulce voz que le instaba a seguirla. Era un merlín cantor, un pájaro colorido que emitía bellos sonidos, inaudibles para el humano. Pero por alguna extraña razón, conectó con él y comenzó a seguir sus instrucciones.

El pájaro la llevó a una cueva, Emily se deslizó por ella, gateó por un estrecho túnel siguiendo la voz. Este parecía no acabarse, se volvía cada vez más estrecho y oscuro. Pero decidida, sin miedo y sin nada que perder, continuó. Gateó y gateó con más fuerza cuando atisbó al fondo una pequeña luz. Encontró entonces una gran bóveda celestial, llena de flores mágicas y de otros pequeños seres que eran como ángeles para ella.

Aquellos seres del bosque enseñaron a Emily todos los secretos de las plantas, cómo sanar, ungüentos crecepelos, fórmulas fortalecedoras para los débiles y quitamiedos para los niños. Entre otras muchas más.

La curandera

Cada mañana acudía allí desde muy temprano a elaborar sus milagrosas pócimas y recibir nuevas enseñanzas. Luego antes del mediodía, recorría las calles del pueblo y vendía sus elixires. Éstos ya no llegaban al mercado.

La fama de sus milagrosos remedios era cada día mayor y la gente se aglutina en la entrada del pueblo a esperarla.

Así pasaron los años y ya con la mayoría de edad, Emily desveló la muerte de su abuela sin temor a que la separaran de su hermano. Ya no escondía su belleza y sus ojos resplandecían de amor. Un amor que había llevado siempre dentro. Y que gracias a la ayuda de los seres del bosque, había encontrado el camino interno que abre el corazón. Y transmitía ese amor en sus remedios y en su mirar. También entendió el proceso de la vida y la muerte. Entendía que todo era parte de un aprendizaje y que había que agarrarse a la vida disfrutando cada momento. Sintiendo las penas y las ausencias pero dejándolas partir. Sentía el amor en cada flor, en cada rayo de luz, en cada mirada e incluso en la oscuridad de la noche.

Anxón el guardián de La Tierra

Anxón era un niño guanche, perdido en la historia, vivía en los montes de Candelaria.

No pasaban por él los años, seguía joven y guardaba ese espíritu risueño y creativo. Observaba en la lejanía de la montaña, a los nuevos ocupantes del valle. Se encontraba feliz en su mundo, jugando con las flores, los árboles y pájaros cantores. Era el último guardián del bosque, tenía en su poder la semilla de la vida. Un objeto tan antiguo como el mundo, transforma en amor y vida a las aguas que tocaba. Dando la inmortalidad y la capacidad de la invisibilidad a su portador. Su misión era mantenerla a salvo.

 

La semilla de la vida

Esperando el momento en que los humanos estuvieran preparados para recibir tan bella bendición. Anxón se mezclaba entre la gente, observando sus comportamientos, sus palabras y pensamientos. Pero no se dejaba ver, ni establecía comunicación directa. Pues hace ya 70 años unos hombres vestidos como soldados, con un símbolo de poder que le era familiar, trataron de engañarle y apoderarse de su semilla.  El con su habilidad, su onda y la magia que llevaba dentro pudo con ellos, pero desconocía que junto a los soldados venían tres brujos poderosos, salió malherido de aquel combate y se escondió en las cuevas secretas que llevan a los mundos interiores. En el Barranco de Badajoz, movió la palanca que solo con una magia pura abre la puerta a la ciudad de los antiguos y allí sanó.

Los Tres Brujos

Los brujos interrogaron con sus artes a los que eran sus amigos, torturaron y destrozaron el bosque hasta finalmente dar con la entrada. Perdieron años tratando de entrar en las cuevas pero su magia oscura no tenía poder allí. Y marcharon. Anxón cuando volvió a la superficie se quedó desolado, ya no tenía amigos humanos, ya su leyenda se había esfumado como una ligera brisa de mar. Buscó entonces refugio en su primer poblado donde esperar el momento propicio para volver a presentarse.

Años difíciles

El mundo pasó años duros y las esperanzas de Anxón se desvanecían, un tirano gobernó durante 40 años o más. Se talaban árboles, se provocaban incendios y humos nauseabundos salían de tubos diabólicos. Los vehículos que llevaban a los hombres también contaminaban por sus pequeños tubos ruidosos. No pintaba bien la cosa.

Pero todo cambió, retornó la paz, la gente volvió a apreciar la naturaleza, algunos miraban hacia dentro de ellos mismos. Hasta los coches parecían emitir menos gases aunque eran más cada día. Así que decidió mezclarse otra vez y un día decidió volver al centro de la Tierra para recuperar su semilla. La había guardado en el lugar más seguro que existe, en el mismo centro del núcleo. Era un viaje largo de ida y vuelta. Que solo se puede hacer por portales que se abren en determinadas fechas.

Vuelta a casa

Al regresar, tras cinco años de viaje, se llevó una terrible decepción. Ahora un enemigo nuevo ahogaba la percepción de los hombres.

Estos llevaban voluntariamente a su carcelero, incluso los niños ya no jugaban entre ellos. Todos eran presos que no disfrutaban de la brisa fresca, del aroma de las plantas, de los dibujos de las nubes. No levantaban la cabeza para observar el espectáculo de las estrellas o bendecir a Ben Magec al Este en la mañana. Como hacían los antiguar para saludar y alimentarse del padre Sol.

Estaban derrotados, habían sucumbido a un terrible hechizo de magia negra. Pues parecía que sus cadenas eran voluntarias, lanzó su magia y rebotaba en los artilugios que llevaban en las manos. Estos emitían sonidos, palabras, los presos hablaban a través de ellos.  Los miraban fijamente y a veces los guardaban dentro de sus ropas como si explotaran en caso de separarse unos metros de ellos. Bloqueaban el ritmo normal del corazón con unas ondas que emitían en unas frecuencias dañinas. Su magia de sanación partía del corazón y del poder interior de cada ser, despertaba esos caminos y ese conjuro dañino le impedía tal paso.

Hasta pudo observar que los amantes dejaban las miradas pecaminosas y cómplices de amor o incluso lujuria por mirar dibujos en aquellos rectángulos mágicos carceleros de almas. Eran sin duda artefactos de un poder oscuro.

En busca del Brujo

¿Cómo era posible? ¿Qué gran brujo oscuro había lanzado hechizo tan poderoso y maléfico?

Tenía que dar con el brujo y derrotarlo. Así que cargó su bolsa de plantas, flores y conjuros mágicos. Pidió bendición a las hadas y duendes para emprender un nuevo camino. Esta vez no huiría, ni perdería años en un nuevo viaje para pedir ayuda a los maestros del centro de La Tierra. Afrontaría su destino de guardián. Se adentrará en las ciudades para destruir al brujo demoníaco que encarcela los corazones.

Anxón se vistió con sus mejores galas. De colosal estatura para ser un niño milenario, lucía robusto, su cabeza venerable estaba adornada por cabellos trigueños ondulados de mágicas puntas. Su frente una vez despejada, dejaba entrever el espacio del tercer ojo dorado y bajo sus arqueadas cejas aparecían sus almendrados ojos verdes. El conjunto de su mirada transmitía una energía bondadosa y apacible, de audacia y tristeza por el pesar de dejar momentáneamente a sus compañeros del bosque, otra vez.

Cargó también su báculo donde estaba injertada la semilla divina. Y llamó con esta a un gran águila. Se subió encima de ella, sobrevoló la carretera que llevaba a la ciudad pegado a la costa. Pudo observar que hasta en los pequeños pueblos, los hombres llevaban el diabólico aparatejo candado en las manos, algunos hasta dentro de sus coches continuaban atrapados por él.

Anxón activa su tercer ojo

Fijó su vista interna entonces en las auras de los hombres. No se sorprendió al ver como el aparato destruía también la conexión con los vehículos superiores. Cortes en el campo bio magnético que los protegía permitían la entrada de seres del bajo astral que se alimentaban de emociones negativas.

La culpabilidad, la ira, rabia y frustración eran sus preferidas. Mientras que huían del creativo, animosos, desafiante, alegre y soñador. Fue en ese momento en el que se dio cuenta. Para esta gran campaña contra fenomenal adversario, sería mejor proveerse de su propio ejército de colaboradores.

El mundo había cambiado, desconocía los ritos, costumbres y formas de trato de la ciudad. Por si fuera poco el maleficio parecía un virus que se había extendido por todas partes, necesitaba aliados.

Así que buscó seres que fuesen capaces de dejar a un lado, a los artilugios malditos. Personas que miraran a los ojos, que tuvieran la cabeza erguida para mirar al cielo.

Su búsqueda comenzó en la ciudad y en la lejanía, en la terraza de un gran edificio observó un aura magnífica, llena de vida y alegría. Era un muchacho distinto, llevaba el pelo rizado y largo, algo descuidado pero con carácter, su cabeza permanecía ladeada, ocultando una sonrisa. Su brazo izquierdo se retorcía encogido. Sujetando una especie de panel blanco. En el derecho más suelto y musculado blandía con destreza un pincel, hacía trazos perfectos y curvos de las figuras que simulaban las nubes. Daba efectos a su pintura donde se podía apreciar el viento. Copiaba el  paisaje de las imágenes de su corazón pues en él solo había árboles, olas y flores que recogían amantes enamorados del amor y de la tierra.

Las apariencias engañan

Anxón ya a su lado presenció cómo estaba el muchacho sujeto a un artilugio con ruedas. Este artilugio le permitía moverse. Las piernas del muchacho eran escuálidas, raquíticas y carentes de fuerza. Sin Embargo tenía una fuerte conexión a la tierra. Su chakra base funcionaba a la perfección y el corona conectaba con el cielo. Aquel ser rebosante de bondad hacía un trabajo maravilloso en la sombra, líneas de energía discurrían por su ser y traían intercambios de códices amorosos del sol y la luna a la Tierra.

Tocó todavía sin revelarse el hombro del muchacho y se comunicó primero con su alma, esta le dijo que fue su elección estar así para realizar su tarea. Sostenía líneas de energías entre puntos neurálgicos del planeta en la isla bendita. Y aunque su mente humana funcionaba a destiempo debido a la carga de trabajo, podía percibir todo y su mano derecha que en otra vida fuera de gran pintor, seguía ágil y dócil a su corazón. Le contó a Anxón que últimamente algo dificultaba su trabajo y le dio permiso para abrirse a su presencia.

Anxón dejó ver su figura, a lo que Emilio respondió con una sonrisa juguetona y cándida. Le contó lo que le sucedía a la gente, su misión como guardián y que ahora en el momento de elevar la consciencia, su semilla no llegaba a penetrar en los corazones de todos los hombres. Emilio instó a Anxón a buscar una posible conexión entre la señal de ese maleficio y las interferencias que sufrían los campos biomagnéticos que él cuidaba. Era una buena pista.

El camino de migas de pan

Anxón voló de nuevo siguiendo el rastro energético de la señal que emitía Emilio, ascendió a mil  setecientos metros de altura. La isla se iba haciendo cada vez más pequeña, casi podía verla en su totalidad, ahí divisaba correctamente la malla de energía que iba de montaña a montaña. De roque a pico, de los barrancos hacia el mar. Y como otras salían de las cuevas que se unían en las profundidades de los tubos volcánicos. Entonces se dio cuenta de que en algunas montañas y barrancos había interferencias, picos de frecuencia diferentes que obstaculizaban el paso de la energía de amor. Fue hasta uno de esos lugares y siguió la otra señal, la que descontrolaba el sistema. Salía de unas torretas metálicas que acababan en un gigantesco tambor, algo deformado.

Ese tambor emitía una magia vibratoria que se dirigía a las ciudades y se parecía mucho a la tenían los artilugios negros que portaban las personas. Había dado con el sistema que empleaba el brujo oscuro para propagar el maleficio. Pero también pudo ver que eran cientos de tambores los que distribuían la señal y esto no iba a ser tan fácil como destruir uno o dos. Si bien lo podía hacer, en lo que se iba a por los demás, el brujo podría enviar a alguien a remplazarlo y el se arriesgaba a ser descubierto y atacado. Si además tenía que defenderse no podría hacer su labor.

Completando su ejército

El niño no se vino abajo siguió sobrevolando la ciudad, en los colegios de los niños más pequeños observó que no había llegado la magia negra, los niños podrían ser grandes aliados para emitir una señal fuerte con su semilla. Pero antes debía inutilizar la magia carcelera.

A lo lejos rayos de energía violeta tintineaban, voló hacia la señal y se dirigió a una plaza donde varios pintores dibujaban paisajes. Los artistas no estaban muy hechizados, podrían ser buenos colaboradores pero era muy arriesgado mostrarse. A lo lejos contemplando las pinturas y los árboles, una señora mayor recitaba versos de poetas antiguos y suyos propios. Era la emisora de aquella luz poderosa, estaba llena de amor, llevaba a su lado uno de los aparatos pero por su fuerza o la piedra negra que tenía insertada, el aparato no le afectaba.

La mujer le recordaba a su abuela, que emprendió hace cientos de años el gran viaje. Esto le produjo sentimientos contrapuestos de ternura y añoranza. Como con Emilio primero hizo un acercamiento de ser a ser. Luego se dejó ver y entabló conversación con Marga, la abuela. Después de contarle sus andanzas y lo necesario de su misión, le consultó a la señora por el lugar donde se ocultaba el brujo para encontrarlo y acabar con él.  Marga muy apasionada le habló.

–Si bien estoy de acuerdo contigo Anxón y siento que tu intervención con la semilla es muy necesaria. No es un brujo el que lanzó este hechizo. Es voluntaria la dependencia de los humanos. La tecnología que inventaron para facilitar la vida y la comunicación, ha hecho presa en el sistema siendo mal usada como método de presión. Obliga, acentúa el estrés, las prisas, los malos entendidos y se convierte en un vicio, en necesidad continua. En provocadora de accidentes y enfermedades–explicó Marga enseñándole el móvil.

La estrategia

–¿Y qué podemos hacer? ¿Cómo podemos desconectar todos esos aparatos a la vez, o todas las señales?–preguntó Anxón

–Habría que desconectar la fuente de alimentación que la sostiene, aunque eso dificultaría otros aparatos que ayudan a las personas, la luz, los hospitales. No sería bueno, tendrías que desconectar solo la de los aparatos– contestó Marga.

–¡Tiene que haber alguna forma!

–¿Y si usaras su frecuencia para enviar tu señal?

Anxón se quedó meditando, para realizar tan gran tarea necesitaría la ayuda de muchos seres que impulsen su energía para que la semilla emitiera la señal durante un buen rato en esa frecuencia, eso sería valerse de la red enemiga para un buen fin.

–¡Es una gran idea!, gritó Anxón.

Mañana por la noche es luna llena, la energía será más fuerte, necesito que movilices a todas las abuelas para que pongan un rezo y una vela mañana a las 20 horas, deseando que la consciencia humana ascienda y que la semilla del amor de la Tierra llegue a todos los hombres. Yo por mi parte movilizaré a todos los niños de la ciudad.

El ataque final

Anxón reclutó a los pintores, a los niños, a los peques de las guarderías y avisó a Emilio para que pidiera ayuda al cielo y a la Madre Tierra. Así cuando salió la luna desde la montaña más alta Anxón emitió su señal apuntando a los repetidores de los móviles. La semilla recibía energía de muchos puntos, hilos invisibles recargaban su poder y sostenía su señal. La misma llegó a todos los aparatos de la ciudad e incluso más allá. Los afortunados que recibían la señal observaban primero extrañados su móvil, de un llamado nuevo. Cuando lo cogían una vibración  esponjosa subía por su cuerpo, refrescando su alma, aumentando su consciencia. Incluso a los que estaban en ese momento alejados de los aparatos sentían un pitido en los oídos.

A partir de ese día la gente en aquella ciudad se detenía más a mirar a los otros, dejaba por momentos apagados sus aparatos móviles, contemplaba la belleza del paisaje, la sonrisa de los niños y el trinar de los pájaros. Sonreían y se sentían mejor.

Dado el éxito del experimento, Anxón a partir de ese día recorre todas las ciudades del mundo, lanzando los días de luna llena su señal. Así que si quieres ayudarlo los días de luna llena. Pide al Universo que la semilla del amor eleve la consciencia humana, para que así todos seamos mejores seres y cuidemos La Tierra.

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Cuentos de Consciencia

Semillas Estelares

Los niños discutían en el patio del colegio, la maestra desde lejos se percató de aquello y se dispuso a poner paz entre ellos. La disputa que en principio empezó como todas, por una simpleza, se había acalorado. Pues los niños del aquel colegio del Sur eran de muchas nacionalidades distintas y empezaron a agruparse, en la discusión, que tornaba en pelea por medio de esas alianzas. Los niños ya no escuchaban razones, ni ideas, sino se ponían en un bando u otro; en razón de su pelo, habla o color de uñas. La profe al ver que se les iba a ir de las manos; ordenó a todos, subir un momento antes a clase.

Simulando estar muy enfadada, les invitó a sentarse y  bajando el tono de voz, dibujó un círculo gigantesco en la pizarra. Lo completó con un árbol dentro, este ocupaba con sus raíces, tronco, ramas y hojas casi la totalidad del círculo. Los niños quedaron absortos mirando el círculo y el árbol tan fuerte y frondoso que la seño había dibujado. Les agradaba, daba igual su raza, religión o idioma a todos esos niños les encantaba el dibujo del árbol.

Entonces la maestra empezó a contarles una historia muy antigua.

El Cuento

–Hace miles de años, cuando todavía los hombres no estaban sobre la Tierra, creció en ella un gran árbol majestuoso. Este primer árbol, creció y creció buscando la luz del sol. Pues en aquella época las nubes de polvo de las erupciones volcánicas impedían su paso. Pero este árbol encontró un rayo de luz y lo siguió hasta que superó la barrera de nubes. Allí creció a lo ancho  disipando las nubes que se encontraban debajo, creció incluso superando mares y volcanes, montañas y hielos.

Mientras crecía hacía arriba sus raíces también crecían abajo, extendiéndose en las profundidades de la tierra. Convirtiendo rocas en tierra, haciendo fértil lo que antes era estéril. Así que un día decidió tener descendencia y de sus hojas brotaron millones de semillas que fueron expandidas por su hermano el aire. En la nueva tierra fértil.

La Siembra

Sus ramas más bajas recogían el agua de lluvia y la repartía. Y  sus ramas más altas filtraban el fuego, de la luz solar, para que llegara lo justo y necesario. Así sus primeros hijos crecieron. Pero dependiendo de la dirección en la que se situaban crecían de una forma u otra. Así en el Este crecieron las primeras palmeras y arbustos, al Oeste crecieron los cactus y plantas más pequeñas. Al Norte grandes secuoyas y pinos que podían soportar los inviernos, al Sur cedros y retamas que se adaptaban al calor y al viento.

Todos eran felices y se comunicaban entre ellos. Gracias a su padre el gran árbol y a su madre la Tierra, podían saber de sus hermanos. Cada año repetían el proceso que su padre-madre les enseñó, lo más lejanos le contaban la historia del principio de la vida, a sus nuevos retoños. Y así pasó durante miles de años.

Pero un día, tras una gran nevada, el gran árbol desapareció y los descendientes se vieron separados por mares, barrancos y montañas. Siguieron su proceso pero la historia se fue olvidando. Pasados muchos años, ya no colaboraban tanto como antes, incluso disputaban tierras, tapando el sol los más altos a los más pequeños o quitándoles los nutrientes los más pequeños y rápidos en crecimiento, a las semillas lentas de los grandes árboles.

Tonantzín

La madre Tierra se entristeció con lo que pasaba y se refugiaba cada día más adentro, se quedaba en las profundidades de su hogar pues no la escuchaban como antes. Esto hizo que las semillas futuras, fueran más a lo suyo y no compartieran el espacio. Ese proceso fue en contra de todos, pues el caos reinó y el egoísmo resultó ser muy destructivo. Ya los árboles altos no protegían a los arbustos, éstos a su vez no producían el compost necesario para que los demás se alimentarán. Las flores escaseaban y los insectos,  que poblaban la Tierra, no tenían alimento ni polinizaban a otras flores.

Pachamama y los Cuatro Elementos

La madre preocupada salió de su refugio y pidió consejo al sol, a su hermano el aire y a su hermana el agua. Los cuatro se hermanaron para colaborar en las cuatro direcciones. Aconsejaron a la madre volver al origen, al lugar donde surgió el padre por primera vez y allí encontró una gran semilla. La simiente estaba deseando ser germinada, así que el aire, el agua y el fuego solar incidieron sobre ella, la tierra preparó su lecho.

Surgió de nuevo el árbol, no tan grande como el anterior pero si llevaba su sabiduría. Comenzaron a llegar nuevas semillas a esa tierra tan fértil, de distintos tipos de plantas y crecieron con abundancia. Reconocían otra vez que todas habían venido del mismo lugar, sabiendo que todas las plantas y todos los árboles tenían un origen común. Recuperaron la química de su lenguaje y de su origen. La vida proliferó otra vez amorosa, llena de luz y color, de sonrisas y paz.

Los niños en el aula se quedaron boquiabiertos. Conectando con esa historia tan bella, no entendían como esas semillas pudieron olvidar que eran hermanas, estaba tan claro. Pensaron, estúpidos árboles, no tienen cerebro como nosotros y claro no llevan memoria. Se olvidan de las cosas. No tienen internet para buscar la información y les pasó esto.

Reflexión

Tras dejar que los niños reflexionaran un poco, la maestra habló de nuevo:

–El mundo es como este círculo, señalando a la pizarra,  el árbol es como el lugar que habitamos. Las ramas serían los países, las hojas los pueblos y los tipos de árboles las razas. Los cuatro elementos aire, agua, fuego y tierra siempre están presentes en la naturaleza. Son comunes a todos los seres y nos unen. Las cuatro direcciones a veces nos distancian pero en otras ocasiones son caminos de unión, la vuelta a casa. Hay dos direcciones muy importantes más que salen en la historia, arriba y abajo. Crecer o perecer. Amar o luchar. Encontrar la luz o buscar la oscuridad.

Integración

Todos los niños se quedaron atónitos, sintiendo las palabras, algo en su interior los conectaba con aquella historia, como si la hubieran vivido.  Daban por ciertas, desde el corazón, las palabras de la maestra. Ya ninguno pensaba en la estupidez de los árboles, ni en que carecían de mente. Sino en lo malo que era el camino del egoísmo y se sentían avergonzados por su pelea anterior.

La profe al sentir que los niños entendían lo que pasaba siguió hablando.

–¿Sabéis quiénes serías vosotros dentro de esta historia?

Y los niños gritaron al unísono.

–¡Las semillas! rieron y se miraron asintiendo unos a otros, con sonrisas cómplices de comprensión. Después de aquel día aquella clase jamás volvió a separarse en pequeños grupos, todos se sentían parte de un gran colectivo. Incluso las pequeñas riñas disminuyeron, comenzaron a ponerse uno en el lugar del otro, a cambiar su dirección y compartir los terrenos que los unían.

Somos semillas estelares, polvo de estrellas, hay muchas creencias y religiones. Pero todos tenemos algo en común que nos une, la naturaleza. Compartamos el espacio que ella nos brinda.

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Te dejamos un video interesante que enlaza con esta historia

https://www.youtube.com/watch?v=d8sTsBj2ZmY

Duermen Bajo Los Hielos

Antiguas ciudades ocultas bajo grandes piedras aguardan tríos señalados. Tecnología de gigantes, cruces de piedra palanquean puertas herméticas.

Registros de civilizaciones perdidas, energía heredada de atlantes, sustentan los hielos que han de partir esfumándose códices en sus aguas alcalinas.

Una cita en la noche, una cueva sobre puente de piedra, riscos indican el camino, andares vigías. 

Esperanzas de nuevas conciencias que echen sol a la estrella que enciende la fragua.

La nave vuela de nuevo iluminando un cielo que se tiñe de dorados despertares.

Suenan trompetas y campanas, los cristos se ungen de nuevo, amores que comparten las ansiadas ilusiones de un futuro ya en marcha.

El sendero de la luz.

La luz llegaba cálida y jovial a mi torrente sanguíneo, renovando las células con informaciones traídas desde el cielo, recuerdos de niñez solar. Activaciones que compartir, ladridos olvidados en mustios jardines, florecen de nuevo en tierra sembrada por abonos del creador. Experimento y escribo, comparto lo que escucho en el latir de mi corazón, mi alma habla encontrando en el camino a la tuya y reúne los fragmentos perdidos que una vez nos unieron en un ser, lleno de amor infinito. Recordamos carátulas y palabras de la esencia, de la sabiduría, de la madre agua que riega el cosmos sin obstáculos que la frenen. El fuego fungido arde entonces relanzando la llama sobre la tierra que antes parecía agotarse, con fulgor y llena de júbilo aparece en raudos corceles.

El mar en calma, las velas son acariciadas por mi hermano el aire tras congratularme en paces con él. ¡Ay! ¿Cómo pude olvidarte? ¿cómo  no entendí tu llamada? tu soplo fuerte que me empujaba a frenar el paso y mirar adentro. Escorzos dibujaban las nubes a tu paso para señalar mi camino, enviabas tus señas en ellas, dibujabas gráciles perfiles sobre el tapiz azul de largos cabellos. Ahora remansas paz tras migrar semillas y peces en tierra bendita. Mama mía, mama Gaia, gran señora de cabellos caoba, de tez oscura, Chaxiraxi divina, corazón de oro, semblante salvaje lleno de ternura y decidida mirada. Conocedora de mundos internos lanza hacia mí la serpiente de tu llamado.