Tagoror adentro

Tagoror y adentro

Hablo con aquellos que no veis pero sentís,

compartimos energía en el mismo espacio y distinto tiempo.

Me relaciono con otros que están en este tiempo   y a la vez alejados en el espacio.

Nos encontramos en el lugar donde las conciencias coinciden, contando cuentas de collares de vida, cual rosarios formando una cruz convergente en una cuenca precisa de espejos humeantes.

Tagoror de menires celestiales.

Claveles deshojó el guardián del ciclo, en el compás del viaje.

Caminante que mantiene las líneas del camino para que otros pasen.

A la vez siento el vuelo del colibrí romulano, su presencia toma nota

de nuevos fuegos y señales.

¡Huitzi!, ¡Huitzi!, ¡Xihualhui, xihaulhui!

Llévame de nuevo ante Magec, solo un momento de saboreo, de sosiego,

de sentir la paz de la fuente, la fuerza de la llama

Ese camino de caracol que me lleva adentro.

Adentro, adentro profundo en la cueva.

Sin miedos, dudas o preocupaciones

Seguro de mi fondo, de mi dicha y de mi gran luz al final del túnel.

Yo soy ese, este, eso y aquello, principio y final, una parte del Todo, un hijo pródigo, madre, padre y abuela enamorada de la vida y de la muerte que me hace aprovechar cada segundo, aquí, allí, allá.

Sintiendo latidos precisos del aire en mi rostro.

Pisadas que hunden mis dedos en la arena de mi madre.

Niños que ríen, sangre olvidada.

Abuelas que zurcen cantos de libertad.

Ahó, ahó, aguañac, makon el kin

Tamadaba presente, señalas la fuente.

Cuatro, cuatro, cuatro

El mil ya lo pasaste, maestro incipiente, salto del ángel

¡Afuera no!, ¡adentro!

Santi Alameda